Diferentes vías se le ofrecen al hombre en el transcurso de su vida terrenal. El camino recto, evocado anteriormente, no es otro que aquel por el cual Al‑lah ha guiado a Sus elegidos, a los profetas, a los verdaderos creyentes, a los mártires y a los piadosos. ¡Qué mejor compañía que la de estos servidores! Este camino es opuesto al camino que siguieron aquellos que cayeron en la ira divina: se trata de hombres que, como en general los judíos, han conocido la verdad, pero se negaron a seguirla. Este camino también se opone a la vía que siguieron los hombres que se perdieron en la búsqueda de lo verdadero debido a introducir constantes innovaciones e inventos en su religión, como los cristianos.