Así como hemos señalado una Quibla para ustedes, así también hemos hecho de ustedes un pueblo de creencias buenas, justas y moderadas, y relaciones con los demás con iguales características. Todo esto con el propósito de que el Día de la Resurrección testifiquen a favor de los mensajeros de Al‑lah, diciendo que ellos han efectivamente trasmitido lo que Al-lah les ordenó trasmitir a sus pueblos, y a fin de que el mensajero Mujámmad r testifique que aquello con lo que fue enviado ha sido efectivamente trasmitido a ustedes. Si cambiamos la orientación de la Quibla hacia la que te dirigías antes (Jerusalén) fue para distinguir a aquellos que aceptaban lo que Al‑lah había prescrito, se sometían y seguían al Mensajero, de aquellos que solo seguían su propia pasión y no se sometían a aquello que Al‑lah había prescrito. La orden de cambiar la orientación de la primer Quibla fue difícil de aceptar, excepto para aquellos a quienes Al‑lah les había facilitado el creer en Él y convencerse de que lo que Él prescribe tiene fundamentos que lo justifican. De ninguna manera Al‑lah los privará de las recompensas por su fe en Él, entre ellas la recompensa por las oraciones que han realizado antes del cambio de la Quibla. Al‑lah es Compasivo y Misericordioso con las personas. Él no los agobia ni los priva de la recompensa que merecen por sus obras.