Profeta, hemos visto cómo diriges tu rostro y tu mirada hacia el cielo, a la espera de que te sea revelado el cambio de Quibla que deseabas. Te pedimos entonces que te orientes hacia una Quibla que tú aceptas y que te place, que es la Casa Sagrada y ya no más hacia Jerusalén. Dirige tu rostro hacia la Casa Sagrada de La Meca y donde quiera que se encuentren, creyentes, dirijan su rostro en esta dirección al orar. Aquellos que recibieron el Libro, los judíos y los cristianos, saben que este cambio de Quibla es la verdad revelada por su Creador y Aquel que decide sobre su destino, ya que este cambio es una prescripción presente en su Libro. Al‑lah no ignora lo que hacen estas personas que se desvían de la verdad. Por el contrario, Él lo sabe y los retribuirá por ello.