Los cielos, la Tierra y lo que contienen forman parte de las más grandes maravillas de la creación. También lo es la alternancia entre el día y la noche, las embarcaciones que navegan los mares llevando lo que las personas necesitan como alimento, vestido y mercancías, entre otras cosas. También el agua que Al‑lah hace caer del cielo y con la cual hace revivir la tierra donde crecen todo tipo de granos y de pasturas para alimento de los seres vivos que Al‑lah diseminó por la tierra. También el cambio de dirección de los vientos y las mansas nubes entre el cielo y la Tierra. Estas son evidencias claras de Su unicidad dirigidas a aquellos que comprenden el alcance de los argumentos y las pruebas.