Al‑lah declara que es ilícito para los musulmanes consumir carne de animales que no hayan muerto por degollamiento, la sangre que corre con el degüelle, la carne de cerdo y la carne de animales que hayan sido degollados invocando otro nombre que no sea el de Al‑lah. No obstante si, sin cometer injusticia, es decir sin abusar y sin excederse de los límites de la necesidad, el ser humano se ve obligado a consumir alguna de estas cosas ilícitas, no comete pecado ni merece castigo alguno. Al‑lah es Indulgente y Misericordioso con Sus siervos que se arrepienten. Una de las muestras de Su misericordia es que no es riguroso con aquel que consume alguna de estas cosas ilícitas en caso de extrema necesidad.