Oh hombres, a aquel de ustedes que no pueda casarse con una mujer libre por poseer recursos limitados, le está permitido contraer matrimonio con una esclava, si ella es creyente. Al-lah conoce la realidad de su fe y lo que ustedes sienten en lo más profundo de ustedes mismos. Estas mujeres y ustedes son iguales en su condición religiosa y humana, que no les disguste la idea de casarse con ellas. Despósenlas con la aprobación de sus propietarios y entréguenles la totalidad de la dote que corresponda sin demoras. Esto concierne al caso en que estas mujeres sean castas y no sean culpables de fornicación manifiesta ni de relaciones secretas como amantes.
Si ellas se casan y cometen el pecado de fornicación, su castigo será la mitad del castigo correspondiente a una mujer libre: cincuenta azotes. Al-lah perdona a aquellos de Sus siervos que se arrepienten y se muestra misericordioso con ellos. Una de las expresiones de Su misericordia es haberles permitido casarse con una esclava cuando no poseen los medios suficientes para casarse con una mujer libre y temen no poder abstenerse de cometer el pecado de la fornicación.