Mensajero, cuando estés junto al ejército combatiendo al enemigo y desees conducir la oración de los combatientes, divide las tropas en dos grupos. Un grupo orará contigo sin descuidar sus armas, mientras el otro protege la retaguardia. Cuando el primer grupo haya completado una unidad de la oración detrás del imam, habrá completado su oración y pasará atrás para vigilar al enemigo; el grupo que montaba guardia avanzará y realizará una unidad de la oración detrás del imam, y cuando este termine la oración, los combatientes del segundo grupo completarán las unidades que les restan. Que estén atentos a sus enemigos y dejen junto a ellos sus armas, ya que a los incrédulos les gustaría que descuiden sus armas y atacarlos por sorpresa. Si experimentan inconvenientes como la lluvia, o si están enfermos o algo similar, no cometen falta si dejan a un costado sus armas, pero cuídense de su enemigo lo mejor que puedan. Al-lah tiene reservado para los incrédulos un castigo humillante.