Creyentes, no profanen aquello que es sagrado y que Al-lah les ha ordenado venerar, y absténganse de realizar aquello que está prohibido en estado de sacralidad, como vestirse con ropa con costuras, y lo que está prohibido dentro del recinto sagrado, como cazar. No combatan durante los meses sagrados que son Dhu al-Qi’dah, Dhu al-Hiyyah, Muharram y Rayab. No profanen las ofrendas hechas en el santuario, como los animales sacrificados a Al-lah, usurpándolos o impidiendo que lleguen al lugar del sacrificio. No profanen al animal que lleve como marca la guirnalda que lo identifica como ofrenda, no agredan a los peregrinos que se dirigen a la Casa Sagrada de Al-lah buscando el favor y la complacencia de Al-lah. Cuando abandonen el estado ritual del ihram al terminar la Peregrinación Mayor o la Peregrinación Menor y salgan del recinto sagrado, cacen si lo desean. Que el resentimiento por las personas que los expulsaron de la Mezquita Sagrada no los lleve a cometer actos de injusticia y a dejar de ser equitativos con ellos. Creyentes, ayúdense entre ustedes en el cumplimiento de lo que se les ha ordenado y la renuncia a lo que se les ha prohibido, y teman a Al-lah, obedézcanle en todo momento y absténganse de desobedecerle. El castigo de Al-lah es duro con aquellos que Le desobedecen. Cuídense de Su castigo.