Al-lah obtuvo el compromiso solemne de los hijos de Israel y designó para ellos doce jefes, siendo cada jefe responsable por aquellos que se encontraban bajo su autoridad. Al-lah dijo a los hijos de Israel: Mi auxilio y Mi apoyo son suyos si cumplen correctamente con la oración, extraen de sus riquezas lo que corresponde a la caridad legal, creen en todos Mis mensajeros sin hacer distinción entre ellos, los respetan y apoyan, y usan sus riquezas para hacer buenas obras; borraré todas las malas acciones que hayan realizado y el Día de la Resurrección los haré entrar en jardines por donde corren ríos. Aquel que, después de este pacto solemne, no crea, se desvía deliberadamente del camino de la verdad, a sabiendas de lo que hace.