Los judíos y los cristianos pretenden ser los hijos predilectos de Al-lah. Mensajero, respóndeles: ¿Por qué Al-lah los castiga por los pecados que cometen? Si ustedes fueran sus predilectos, como pretenden, Él no los habría castigado con la muerte y la putrefacción de sus cuerpos en este mundo y con el Fuego en el Más Allá, ya que Él no castiga a aquellos que ama. Ustedes son seres humanos iguales al resto: Él recompensará a los virtuosos haciéndolos entrar al Paraíso y castigará a los pecadores condenándolos. Así, Al‑lah perdona a quien Él quiere con Su gracia y castiga a quien desea con Su justicia. A Al-lah pertenecen los Cielos, la Tierra y todo lo que existe entre ambos y a Él retornaremos.