Creyentes, a aquellos de ustedes que renuncian a su religión y regresan a la incredulidad, Al-lah los reemplazará con un pueblo que Él amará y que Lo amará. Serán misericordiosos con los creyentes y severos con los incrédulos. Lucharán con sus bienes y sus propias personas para que la palabra de Al-lah se eleve en lo más alto, y no temerán los reproches de los otros ya que preferirán la aceptación de Al-lah a la de Sus criaturas. Este es un don de Al-lah que Él concede a quien Él desea entre Sus servidores, y Al-lah posee una gracia inmensa y una bondad extensa. Sabe mejor que nadie quién merece Su favor y quién no lo merece: Él da al primero y quita al segundo. Luego de haber prohibido a los creyentes aliarse con judíos, cristianos y otros incrédulos, Al-lah se refiere a aquellos que los musulmanes sí pueden tomar como aliados diciendo: