Al-lah ha hecho de la Ka’bah, la Casa Sagrada, un lugar de reunión para la gente que concilia los objetivos religiosos (como la oración, la Peregrinación Mayor y Menor) con los intereses mundanos (la sacralidad del Santuario hace de este un lugar seguro y, así, frutos de diferentes clases llegan de todas partes, lo que hace que el sustento sea allí abundante y variado). Al-lah ha instituido los siguientes meses sagrados: Dhu al-Qi’dah, Dhu al-Hiyya, Muharram y Rayab. Lo ha establecido así para garantizar la seguridad de las personas, dado que durante estos meses está prohibido combatir. Ha prescrito además marcar las ofrendas a través de guirnaldas que indican que son llevadas al Santuario para su sacrificio, con el fin de preservar a sus propietarios de las agresiones. Al-lah les ha otorgado estos favores para que sepan que Él todo lo sabe. Así, Sus leyes les aportan beneficios y los preservan de los perjuicios antes de que se produzcan. Estas leyes prueban hasta qué punto Él sabe lo que conviene a Sus servidores.