Apártate, Mensajero, de los idólatras que han hecho de su religión un juego y una distracción y que se mofan y burlan del Islam. La vida mundanal los ha engañado con sus placeres temporales. Profeta, aconseja a las personas con el Corán, para que ningún alma se entregue a la destrucción debido a las malas acciones que ha cometido. Si así lo hace, no habrá quien pueda ayudarla ni intercesor que pueda protegerla del castigo de Al-lah en el Día de la Resurrección. No se le aceptará rescate alguno que ofrezca para salvarse del castigo de Al-lah. Ellos son los que han sido entregados a su destrucción a causa de los pecados que cometieron. En el Día de la Resurrección recibirán una bebida hirviente y un castigo doloroso debido a su incredulidad.