El mayor pecador es aquel que inventa mentiras acerca de Al-lah, al considerar que Él tiene un copartícipe, o dice que Él es imperfecto de alguna manera, o Le atribuye declaraciones que Él no ha dicho, o rechaza Sus signos y aleyas claros que guían hacia la forma correcta de vida. Quienes hacen tales cosas recibirán la porción de placer terrenal que está destinada para ellos en la Tabla Preservada, hasta que el ángel de la muerte venga por ellos a tomar sus almas y se les pregunte: “¿Dónde están los dioses que solían adorar junto con Al-lah, asegurando que los ayudarían? ¡Llamen a esos ídolos para ver si pueden beneficiarlos!” Los idólatras dirán a los ángeles: “¡Los dioses que solíamos adorar se han ido y no sabemos dónde están!” Entonces admitirán que fueron incrédulos, pero su confesión en ese momento será una prueba contra ellos y no los beneficiará.