Moisés eligió a setenta de los mejores hombres de su pueblo para pedir perdón por lo que habían hecho los insensatos del pueblo al adorar al becerro. Al-lah les asignó un tiempo y un lugar, pero cuando llegaron allí se volvieron atrevidos y le pidieron a Moisés que les permitiera ver a Al-lah con sus ojos. Entonces, un terremoto los sacudió y fueron golpeados por la fuerza del mismo. Entonces Moisés Le rogó a su Señor, diciendo: “Señor, si hubieras querido los habrías destruido antes de que vinieran a Ti. ¿Nos destruirás por lo que los necios que hay entre nosotros han hecho? Lo que mi pueblo ha hecho al adorar al becerro, fue solo una prueba por medio de la cual extraviaste y guiaste a quien Tú quisiste. Tú eres nuestro Protector, así que perdona nuestros pecados y ten piedad de nosotros”.