Después de esa generación llegó una que recibió la Torá de quienes los precedieron. La leyeron, pero no actuaron de acuerdo con lo que contenía, tomando los bienes de esta vida a cambio de distorsionar las escrituras de Al-lah. Emitieron juicios que no estaban de acuerdo con lo que se revela en las escrituras, convenciéndose a sí mismos de que Al-lah les perdonaría sus pecados. Pero si alguna posibilidad de obtener ganancias volvía a aparecer, no dudaban en tomarla. ¿No tomó Al-lah promesas y compromisos de estas personas, de que no dirían nada acerca de Al-lah excepto la verdad, sin distorsionar ni cambiar nada? El hecho de que no actuaran de acuerdo con lo que estaba en las Escrituras no se debió a la ignorancia, ya que tenían pleno conocimiento, porque habían estudiado y conocían lo que estaba en las Escrituras, lo que significa que su desobediencia fue aún mayor.
Sin embargo, la morada del Más Allá y su dicha eterna es mucho mejor que cualquier ganancia pasajera que se les haya dado a cambio. Pero será para los piadosos, que siguen lo que Él instruye y se mantienen alejados de lo que ha prohibido. ¿Es posible que quienes toman estos bienes insignificantes no entiendan que lo que Al-lah ha preparado para los piadosos en el Más Allá es mucho mejor y más duradero?