Creyentes, recuerden el favor de Al-lah cuando el demonio hizo que las acciones de los idólatras les parecieran buenas y los animó a enfrentarse a los musulmanes en batalla diciéndoles: “Nadie puede derrotarlos hoy porque yo soy su partidario y los protegeré de su enemigo”. Cuando las dos partes (los creyentes que tenían a los ángeles de su lado y los idólatras que tenían al demonio, que
los iba a abandonar) se enfrentaron, el demonio dio la vuelta y huyó, diciéndoles a los idólatras: No tengo relación con ustedes. Puedo ver a los ángeles que han venido a apoyar a los creyentes y temo que Al-lah me destruya. El castigo de Al-lah es severo y nadie puede soportarlo.