Postergar el carácter sagrado del mes de Mujárram para otro mes, como solían hacer los árabes de la época de la ignorancia, fue otro ejemplo de su incredulidad y rechazo de las leyes de Al-lah. El demonio extravió a los incrédulos aún más cuando los hizo adoptar esta terrible práctica. Ellos declaraban que un año, uno de los meses sagrados no sería considerado como tal, intercambiándolo por otro mes, y otro año sí respetaban su carácter sagrado. De esta forma siempre hacían coincidir el número de meses que Al‑lah había establecido como sagrados, pero intercambiaban los meses, en oposición a la ley de Al-lah. El demonio hizo que sus malas acciones se vieran atractivas ante sus ojos, como cuando pospusieron los meses sagrados basados en sus inventos. Al-lah no concede el éxito a los incrédulos ni a los que persisten en la incredulidad.