Si el Profeta hubiera llamado a los hipócritas, los que pidieron permiso para no ir al combate, a una recompensa fácil de conseguir y a un viaje breve, ellos lo habrían seguido; pero la distancia que se requería recorrer para llegar al enemigo era demasiado larga para ellos, por lo que prefirieron no ir. Estos hipócritas que pidieron permiso para no ir juraron por Al-lah, cuando el Profeta regresó con ellos, que, si hubieran podido salir a pelear con ellos, lo habrían hecho. Se destruyen a sí mismos exponiéndose al castigo de Al-lah, porque se relegaron y luego juraron con una mentira. Ciertamente, Al-lah sabía que mentían en sus afirmaciones y juramentos.