Los creyentes, hombres y mujeres, se ayudan entre sí, debido a la fe que los une. Ordenan el bien (que es todo lo que ama Al-lah, representado por las diversas formas de obediencia, como aceptar Su Unicidad y la oración prescrita) y prohíben el mal (que es todo lo que Al-lah aborrece, e incluye pecados como la incredulidad y la usura). Los creyentes cumplen íntegramente con la oración prescrita, y obedecen a Al-lah y a Su Mensajero. Las personas con estas buenas cualidades recibirán la misericordia de Al-lah.
Al-lah es poderoso y nada puede vencerlo. Él es Sabio en Su creación, manejo de asuntos y establecimiento de las leyes.