La vida de este mundo, sus placeres y la rapidez con que termina, es como la lluvia que absorben las plantas de la tierra, de la cual la gente come granos y frutas, y los animales se benefician de su vegetación. Pero cuando la tierra ha adquirido un color brillante y luce hermosa debido a las diferentes plantas que crecen en ella, y las personas confían en que podrán cosechar y recoger sus frutos, la orden de Al-lah decreta su destrucción, como si hubiera sido segada sin dejar nada. A través de este ejemplo, Al-lah explica la verdadera realidad de la vida terrenal y es como Él expone Sus aleyas y signos para que puedan reflexionar sobre ellos y aprendan una lección importante.