Al-lah da un ejemplo de la erosión de la falsedad y la permanencia de la verdad con el agua de lluvia que desciende del cielo y hace que los ríos fluyan, cada uno de acuerdo a su magnitud, ya sea grande o pequeño. El agua desbordante lleva en su superficie el verdín y la espuma que se elevan sobre el agua. Luego Al-lah da otro ejemplo de la falsedad y la verdad con algunos de los metales que las personas colocan en un horno para derretirse y hacer adornos. La falsedad es como el verdín y la espuma que flota sobre el agua y como la impureza expulsada al fundir el metal. La verdad es como el agua pura que se puede beber. Además, es como el metal que queda después de la fundición, que beneficia a las personas. Así como Al-lah ha dado estos dos ejemplos, Él otorga muchos ejemplos a las personas para que la verdad pueda distinguirse de la falsedad.