Si obran bien, de la manera que se espera de ustedes, entonces la recompensa de ello será en beneficio propio, pues Al-lah no tiene necesidad de sus obras. Pero si obran mal, las consecuencias serán para su detrimento. Sus buenas acciones no benefician a Al-lah y sus malas acciones no Lo perjudican. Cuando la segunda corrupción acontezca, pondré a sus enemigos en su contra para humillarlos y hacer que aparezca la vergüenza en sus rostros a causa de las diversas desgracias que les harán experimentar, e ingresarán a Jerusalén y la destruirán tal como ellos lo hicieron la primera vez, y asolarán por completo todas las tierras que conquisten.