Así como llevé a cabo los maravillosos actos que he mencionado, los desperté después de un largo período de tiempo y comenzaron a preguntarse sobre cuánto habían dormido. Uno de ellos respondió: “Me quedé dormido por un día o parte de un día”. Uno de ellos, a quien no le quedó claro cuánto tiempo habían dormido, respondió: “Su Señor sabe mejor acerca del período que han permanecido dormidos, por lo tanto, confíen en Su conocimiento y concéntrense en lo que nos preocupa. Enviemos a uno de nosotros con este dinero en plata a la ciudad que conocemos y que observe cuál de los habitantes de esa ciudad tiene los alimentos más puros. Quien vaya debe proceder con precaución al entrar y salir, así como cuando realice la compra. También debe ser discreto y no dejar que nadie descubra dónde se encuentra, porque eso resultará en un gran perjuicio.