Mensajero, diles a aquellos que descuidan el recuerdo de Al-lah debido a la negligencia de sus corazones: “Lo que les he traído es la verdad. Proviene de Al-lah y no de mí. No puedo acceder a su petición de excluir a los creyentes porque son pobres. Quien quiera creer en esta verdad, entonces que lo haga porque estará complacido con la recompensa de Al-lah. Pero quien quiera rechazarla, que lo haga, porque será afligido por el castigo que lo espera”. Tengo preparado para los que se equivocan, al escoger la incredulidad, un gran fuego cuyas paredes los rodearán y, como resultado, no podrán escapar de él. Si tuvieran que buscar alivio en el agua debido a la gran sed que experimentarán, se les verterá un líquido como el metal fundido y extremadamente caliente que les quemará el rostro debido a su calor. ¡Qué pésima bebida es esta! No apagará su sed, sino que la empeorará, y tampoco apagará las llamas que queman sus rostros. ¡Qué miserable destino y horrible morada es el fuego!