Un ser piadoso que estaba en la presencia de Salomón y tenía conocimiento de las Escrituras, y que conocía el nombre más grande de Al-lah, el que Al-lah acepta en las oraciones cuando se le suplica por él, dijo: “Te traeré su trono antes de que tus ojos parpadeen, al orar a Al-lah para que lo traiga”. Entonces oró, y Al-lah respondió su oración. Cuando Salomón vio el trono ante él, dijo: “Esto es por la gracia de mi Señor, para probarme si soy agradecido con Sus favores o soy ingrato”. Quien sea agradecido con Al-lah, será en beneficio propio, porque Al-lah es autosuficiente, no tiene necesidad de nada ni nadie, nada lo beneficia ni lo perjudica del agradecimiento de Sus siervos. Quien rechace los favores de Al-lah y no Le agradezca por ellos, mi Señor es autosuficiente, no necesita mostrarse agradecido y generoso. Parte de Su generosidad es otorgar a quienes Le niegan”.