Pero rechazaron con arrogancia el favor de Al-lah de facilitar su viaje y dijeron: “Señor nuestro, alarga nuestros viajes eliminando las ciudades intermedias para que podamos sufrir el cansancio de viajar, y para que podamos demostrar la excelencia de nuestras monturas”. Y se perjudicaron a sí mismos al rechazar con arrogancia el favor de Al-lah, negándose a agradecerle, por lo que los convertí en historia de la que hablarían los que vinieran después de ellos, y los dispersé completamente por las tierras para que no tuvieran contacto entre ellos. En ello, es decir, en favorecer a la gente de Saba y en la retribución recibida por ellos, hay una lección para todo el que es paciente en su obediencia a Al-lah y con lo que ha sido afligido, que es agradecido por los favores de Al-lah para con él.