Al-lah nunca considerará a aquellos que crean en Él, sigan a Su mensajero y hagan buenas obras, de la misma manera que a aquellos que ejercen la corrupción en la Tierra a través de la incredulidad y los pecados, ni tratará a aquellos que tengan presente a su Señor, cumplan Sus órdenes y se abstengan de Sus prohibiciones, de la misma manera que a los incrédulos e hipócritas que están absortos en sus pecados. Considerarlos a ambos iguales es una injusticia que no corresponde a Al-lah. Al-lah recompensará a los creyentes piadosos con la entrada al Paraíso y castigará a los incrédulos con la entrada al fuego eterno, porque ellos no son iguales a los ojos de Al-lah, de modo que la recompensa para cada uno tampoco será igual.