Solo a Al-lah se Le debe rendir culto sincero, libre de las impurezas de la idolatría. Aquellos que han tomado en vez de a Al-lah ídolos que adoran en Su lugar, presentan una excusa para adorarlos diciendo: “No los adoramos sino para que nos acerquen a Al-lah, para que presenten nuestras necesidades e intercedan en favor nuestro ante Él”. Al-lah juzgará entre esos incrédulos que Le atribuyen socios a Él y los creyentes monoteístas en el Día del Juicio, con respecto a la unicidad de Al‑lah en la que solían discrepar. Al-lah no pone guía en los corazones de aquellos que mienten en Su contra al atribuirle socios y negar que Al-lah es el Único que concede favores.