Al-lah hizo que se cumpliera la visión de Su Mensajero, quien la tuvo mientras dormía y luego la informó a sus compañeros. El sueño consistía en que él y sus compañeros entraban a la casa sagrada de Al-lah a salvo de sus enemigos, algunos de ellos se habían rasurado la cabeza y otros solo se habían recortado el cabello, lo que indicaba que habían completado sus ritos de peregrinación. Creyentes, Al-lah conoce algunas ventajas que ustedes desconocían, y así, en lugar de convertir el sueño en realidad dejándolos ingresar a La Meca ese año, les concederá una victoria en el futuro cercano, como fue la celebración del tratado de Hudaibiah y la conquista de Jaibar a manos de los creyentes que habían estado en Hudaibiia.