¡Profeta!, cuando las mujeres creyentes se presenten ante ti para jurar lealtad (como ocurrió en el momento de la conquista de La Meca) de que no asociarán ningún copartícipe a Al-lah, sino que lo adorarán solo a Él, no robarán, no cometerán adulterio, no matarán a sus hijos conforme a la costumbre de la gente de la ignorancia, no atribuirán a sus maridos hijos que provengan del adulterio, ni se opondrán a nada que sea correcto, como Su prohibición de sollozar, afeitarse el cabello y rasgarse las vestiduras: acepta su promesa de lealtad y pide perdón a Al-lah por sus pecados después de que hayan jurado lealtad. Al-lah es perdonador con aquellos de Sus siervos que se arrepienten ante Él, y es misericordioso con ellos.