Fue entonces cuando los incrédulos los atacaron por la parte alta y por la parte baja del valle, desde el este y el oeste, cuando sus miradas se apartaron de todo tras ver al enemigo, y sus corazones se les subieron a las gargantas debido al miedo intenso. Tuvieron malos pensamientos con respecto a Al-lah. A veces pensaban que los socorrería y otras veces perdían toda esperanza en Él.