E hice entre el pueblo de Saba en Yemen y las ciudades de la tierra bendecida de Siria, muchas ciudades vecinas, facilitándoles la distancia de los viajes para que pasaran por estas ciudades y pueblos, deteniéndose cuando fuera necesario y sin ninguna dificultad hasta llegar a la tierra de Siria. Y anunciamos: “Viajen por ellas de día y de noche sin temer a enemigos, ni hambre ni sed”.