Recuerden cuando rechazaron los favores de su Señor porque estaban cansados de comer solo el maná y las codornices que Al‑lah hacía descender para ustedes y entonces dijeron: “No podemos seguir tolerando la misma única comida, sin variación alguna.” Pidieron entonces a Moisés que rogara a Al‑lah para que brotaran de la tierra verduras, pepinos, granos, lentejas y cebollas. Moisés u les respondió condenando tal pedido, que significaba preferir alimentos poco nobles y de poco sabor comparados con el maná y las codornices que son manjares nobles y sabrosos, más aún cuando estos se les concedían sin realizar esfuerzo alguno de su parte. Luego añadió: Instálense en esta tierra, en la ciudad que ustedes elijan, y allí encontrarán lo que deseen en sus campos y mercados. Al ceder a sus pasiones y negarse repetidamente a aceptar lo que Al‑lah había elegido para ellos, quedaron en un estado de humillación, pobreza y desgracia. Más aún, provocaron la ira de Al‑lah por haberse desviado de Su religión, no haber creído en Sus signos y haber matado injustamente a Sus profetas. Todo esto sucedió porque desobedecieron a Al‑lah y transgredieron Sus límites.