Durante los primeros tiempos de la prescripción del ayuno, el hombre que se dormía por la noche y despertaba antes del alba, tenía prohibido comer y mantener relaciones con su esposa. Al‑lah abrogó este precepto e hizo lícito mantener relaciones íntimas con el cónyuge, dado que los cónyuges les brindan protección y gozo el uno al otro. No pueden estar el uno sin el otro. Al‑lah sabía que ustedes se extraviaban y transgredían esta prohibición, pero Él ha sido misericordioso con ustedes, ha aceptado su arrepentimiento y ha aligerado el precepto en cuestión. Ahora, pueden mantener relaciones íntimas. Así mismo, coman y beban toda la noche hasta que distingan con certeza la llegada del alba (al-fayru) que se comprueba por la clara distinción entre la luz del día y la oscuridad de la noche. Ayunen entonces absteniéndose de todo lo que pueda romper el ayuno desde el alba hasta que caiga el Sol, y no mantengan relaciones íntimas con sus cónyuges si realizan el retiro espiritual en las mezquitas ya que esto lo anula. Los preceptos así enunciados son los límites impuestos por Al‑lah entre lo lícito (al-jalal) y lo ilícito (al-jaram). No los transgredan jamás. Aquel que se acerca demasiado a los límites se arriesga a cometer actos ilícitos. A través de esta explicación clara y nítida de sus preceptos, Al‑lah expone Sus signos a las personas.