Imaginen que uno de ustedes posee un huerto lleno de palmeras y viñas, en el que el agua corre abundante y el cual produce variedad de buenos frutos. Imaginen ahora que su propietario llega a la vejez incapaz de trabajar y satisfacer sus necesidades y con niños de corta edad incapaces aun de trabajar. Imaginen que este huerto fuera azotado por un viento violento y abrasador que lo destrozara totalmente, cuando este huerto es todo lo que el hombre posee en su vejez y debe hacerse cargo de sus hijos. Aquel que contribuye a la causa de Al‑lah para ostentar ante las personas se asemeja a este propietario. Se presentará ante Al‑lah el Día de la Resurrección sin buenas obras en su haber cuando más necesidad tenga de ellas. Con relatos como este, Al‑lah les explica lo que es útil para ustedes en este mundo y en el Más Allá, para que puedan reflexionar al respecto.