Aquellos judíos a quienes concedimos la Torá y aquellos cristianos a quienes concedimos el Evangelio, se regocijan al escuchar lo que te ha sido revelado, Mensajero, porque coincide con lo que encuentran en sus libros. Pero algunos judíos y cristianos niegan partes de lo que te ha sido revelado porque no se ajusta a sus deseos, o los describe como quienes han alterado o distorsionado su propia religión. Diles, Mensajero: “Al-lah me ha ordenado que Lo adore solo a Él y que no asocie a ningún compañero junto con Él. A Él solo me encomiendo y a nadie más. Solo ante Él compareceré”. Esto es lo que se encuentra en la Torá y el Evangelio.