Al-lah ordena a Sus siervos a ser justos, hacer valer los derechos de Al-lah y del prójimo, y no dar prioridad en el juicio a nadie, a menos que tenga un derecho que exija tal preferencia. Les ordena que sean buenos, haciendo más de lo que es obligatorio, como gastar voluntariamente y perdonar al opresor. Los instruye para que atiendan las necesidades de sus familiares. Prohíbe todo lo que es vil, en palabras, como el lenguaje obsceno, y en hechos, como la fornicación. Al-lah prohíbe la opresión y la arrogancia. Al-lah los exhorta con las instrucciones y prohibiciones de esta aleya, a fin de que presten atención a Su consejo.