Aquellos que no puedan casarse debido a su pobreza deben permanecer en castidad, y abstenerse de la fornicación hasta que Al-lah los enriquezca por medio de Su vasta gracia. Si alguno de los esclavos desea hacer un contrato para pagar su libertad, sus amos deben aceptarlo, siempre que sea honesto y practique el Islam. Es necesario que le den de la riqueza que Al-lah les ha concedido, descontándole la parte que acordó pagar. Y no obliguen a sus esclavas a fornicar en busca de riqueza, como lo hacía Abdullah ibn Ubaii con sus dos esclavas, a pesar de que ellas deseaban guardar su castidad y abstenerse de la fornicación, con el fin de quitarles lo que ganaban. Pero ellas, si son forzadas a hacerlo, Al-lah es Perdonador de sus pecados y Misericordioso con ellas, porque fueron forzadas, por lo que el pecado lo comete aquel que las fuerza a hacerlo.