No incurre en pecado el ciego, ni el cojo, ni el enfermo, si dejan esas responsabilidades que ya no pueden cumplir, como marchar en el camino de Al-lah al Yihad. Creyentes, no comete pecado quien de ustedes coma de sus propias casas o de las casas de sus hijos, o de las casas de sus padres, madres, hermanos, hermanas, tíos y tías paternos, o tíos y tías maternos, o de aquellas casas cuya protección se les haya confiado, como cuidador o guardia. Tampoco pecan si comen en la casa de un amigo ya que se complace con su visita. No hay problema si comen solos o en grupo. Entonces, cuando entren en alguna casa como las que se mencionaron o en cualquier otra, saluden con la paz a los que estén dentro de ellas diciendo: “La paz sea con ustedes”, pero si no hay nadie dentro de ellas, entonces, salúdense diciendo: “La paz sea sobre nosotros y los siervos piadosos de Al‑lah”. Este es un saludo bendito de Al-lah, Él lo ha legislado para que el amor y el afecto se propaguen entre ustedes. Además, es un saludo agradable, ya que agrada al alma de quien lo oye. Así como Él aclara esta sura, Al-lah explica Sus aleyas con claridad, con la esperanza de que pongan en práctica todo lo que contienen.