Mensajero, aquellos árabes del desierto a quienes Al-lah había evitado que te acompañaran en su viaje a Su Casa, dirán cuando les reproches: “Cuidar de nuestra riqueza y de nuestros hijos nos mantuvo ocupados, de modo que no pudimos salir contigo. Así que pídele perdón a Al-lah en nuestro nombre por nuestros pecados”. Dicen con sus bocas lo que no sienten en sus corazones al pedirle al Profeta r que busque el perdón por ellos, porque no se han arrepentido de sus pecados. Diles: “Si Él desea el bien o el mal para ustedes, nadie puede hacer nada por ustedes contra Al-lah. Al-lah está bien consciente de lo que hacen. Ninguna de sus obras está oculta para Él, no importa cuánto traten de esconderlo”.